
En días pasados, Andrés Felipe Arias, a quien también apodan "Uribito" o "Pincher", (gracias a su incapacidad para hacer las cosas por sí mismo), declaró lo siguiente contra la campaña de Atanas Mockus: "las Farc están esperando el 7 de Agosto para hacer fiesta en el país, y por eso estoy pidiendo una línea de coalición, porque el desafío de la guerrilla no se enfrenta con mimos o girasoles". Adicional a esto, propuso la necesidad de formar una alianza lo antes posible, que permita que la Seguridad Democrática se mantenga en el poder. Lejos de ser una frase política, esto retrata el verdadero riesgo al que se está llegando con la famosa Seguridad Democrática.
Si tenemos en cuenta que las declaraciones son hechas por una persona a quien no le interesa el bienestar de Colombia ni mucho menos el de los campesinos, como ya lo demostró claramente cuando fue ministro de Agricultura y se preocupó por enriquecer a sus amigos de infancia, es coherente que alguien así no sea capaz de aplicar otra poítica que la de la violencia y el exterminio, sin atacar el problema real que está acabando con el campo en Colombia: la distribución de las tierras y la necesidad de una reforma agraria. El miedo no surge de lo que pueda pasar con la guerrilla, pues es consciente que Mockus no va a acabar ni con el ejército ni con las políticas de Seguridad, sino de la caída de un orden económico que se basó exclusivamente en la violencia y que ve en las políticas alternativas de Mockus el riesgo de perder todas las tierras que con tanto trabajo duro, empeño y dedicación se ha robado.
Este afán y este recurso tan usado por este tipo de personas demuestra que la violencia desmedida es la mejor forma de evadir los problemas sociales por los que en verdad deberían preocuparse los candidatos. Si se sigue mateniendo la política armamentista, inspirada en el miedo a Venezuela, a las FARC, al vecino, al amigo, al hermano, nunca podremos salir de una guerra que lleva más de 50 años y que, lejos de encontrar solución, parece complicarse cada vez más. Lo que más llama la atención de esta política de miedo es que busca una mano firme contra la guerrilla, pero no duda en mostrar su corazón grande a los paramilitares...
Las declaraciones del ex ministro Andrés Felipe Arias acerca de Mockus demuestran la insensibilidad a la que ha caído el país, bajo la famosa premisa de la Seguridad Democrática. Aunque es cierto que no se puede ser condescendiente con una guerrilla como las FARC y grupos como los paramilitares, tampoco podemos seguir remitiéndonos a la violencia cada vez que se nos presenta un obstáculo social, político y económico. Las declaraciones del ex ministro de agricultura, famoso no por su buen desempeño sino por el escándalo de Agro Ingreso Seguro, muestran el riesgo que corremos si permitimos que esta política guerrerista siga influyendo las políticas públicas y estatales del país. Todos los candidatos se ven condicionados por esta política tan controvertida que, sin embargo, le ha servido al presidente Uribe para mantenerse más tiempo del que le correspondía. Esto deja mucho que desear, pues, después de ocho larguísimos años, parece ser que lo único sobresaliente del gobierno del presidente más popular en mucho tiempo es una política inspirada en el miedo y la violencia.
- Carlos Valenzuela
- Carlos Valenzuela

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